La endodoncia está indicada cuando hay una caries muy extendida o una fractura dental que ha provocado una inflamación o muerte de la pulpa dental.
El tratamiento se realiza para mantener el diente sano para que sea útil para masticar, evitando tener que extraer la pieza dental.
Si este tratamiento no se realiza, puede suponer la pérdida del diente, la propagación de la infección a la sangre, celulitis facial o angina de Ludwig y ostemelitis, entre otras patologías.
Lo primero que tendríamos que tener en cuenta es el diagnóstico por un especialista en odontología y Estomatología. Además, antes de someterse a este tratamiento, el paciente debe saber que se expone a determinados riesgos como: absceso, pérdida del diente o daño en el nervio.
Tras el tratamiento, el paciente puede sentir dolor o inflamación. Para aliviarlo, puede tomar un medicamento antiinflamatorio. Después de la endodoncia, es necesario realizar diversas radiografías para asegurar la precisión del resultado.
La mayoría de las personas puede incorporarse a su rutina diaria al día siguiente del tratamiento. Es importante que, hasta que el diente esté permanentemente lleno, el paciente evite el masticado tosco en el área.